11.21.2017

Edades complicadas

Nadie nos dice donde encajamos esos en edad comprendida entre la adolescencia y la madurez. Esos que vemos a los nuevos adolescentes como niños recién nacidos en el mundo de las experiencias, pero que nos negamos rotundamente a incluirnos en el grupo de los adultos.
Porque claro, cuando ya has pasado esa etapa hace algún tiempo, somos unos exagerados, y nos quejamos de años cuando, ¡ya podían volver a nuestra edad! Mientras nosotros no entendemos como pueden algunos no recordar ese dilema entre etapas vitales.
Y por pensar eso precisamente nos damos cuenta, que es esa, posiblemente, la misma imagen que tengan esos para ti ya, ‘pubertos’ de ti.
Pero aún así, con todo y con eso, buscamos la forma de sobrevivir al temporal y encararnos al mundo para forjar ese futuro prometido. Notamos el cambio, en algunos casos gradual, y en otros no tanto, que conlleva esta edad en cada aspecto de nuestra rutina.
Porque lo cambia todo. Cambia la forma de vestirse, de salir, de disfrutar, de ligar,… Las prendas de ropa empiezan a adquirir tonos juveniles antes ocultos. La ropa que para ti era ‘formal’, se empieza a introducir en tu día a día. Y cuando te quieres dar cuenta pareces el concepto infantil del disfraz de ejecutiva saliendo a tomar unas cañas con los colegas.
Y lo que es peor, escuchando a escondidas aquellas canciones que odiabamos cuando nuestros padres las ponían en el coche a todo volumen, porque aunque no lo admitamos, nos gustan.
Pero que se le va a hacer, nos hemos emancipado del vodka negro con lima un poco rápido, y no nos gusta eso de lanzarnos directamente a por el gin-tonic. Con lo que intentamos aparentar independencia, recogiendo una vez a la semana y cambiando las sábanas con toda la regularidad que nuestra pereza nos lo permite.

Así que mientras intentamos redimirnos de aquella época oscura de las diademas anchas y los pantalones por las rodillas, vamos volviéndonos poco a poco embajadores de nuestras vidas en lo que hasta ahora eran países desconocidos.

9.25.2017

Basado en hechos reales

Me faltan adjetivos para describirte, y es que eres diez mil veces más complejo
que los juegos de ordenador con los que me entrenaron para la vida.
En los peores sueños pienso en olvidarte y acabo recordando el olor de tu pelo,
los chorros de sudor por la cama y mi completa dependencia de tus manos en mi cara.
Ojalá existiese un idioma más exacto que el de palabras con que describirte tu aura,
y ese sabor a té amargo y fresco que se desprende de tus jadeos,
que te seca la boca, acompañado de una cálida oleada interior.
He de confesar, que la subjetividad de nuestras acciones en cuanto a magnitud
es uno de tus mayores y mejores encantos,
que no hay drama grande, sino pensadores limitados.
Préndeme este incienso, hoy podemos llegar a un universo paralelo.

9.17.2017

Abismos celestiales

Sus pupilas que cautivan entre miles de cenizas,
dos pozos sin fondo, con vistas al horizonte
de los incomprendidos.
Esos dos pequeños puntos negros
capaces de fumar la distancia en forma de billetes de tren.
Esa terrible forma de dar los buenos días
y curar cada herida
como si de un don natural se tratase.
Espejos de realidades inalcanzables,
por las que se podría recorrer el universo.
Reflejos de filias que antes consideraba fobias,
reflejos de historias nunca escritas.
Sus pupilas, aunque aparente, que están vacías.

9.11.2017

Fundición

Te hablo de mi poesía,
últimamente eres ella,
por mucho que te lo diga
no ves la metáfora impuesta.
Te digo que contigo iría
a la cola del médico,
a pasar las esperas
hasta que nos diga
que padecemos melancolía crónica.
Quiero que me ayudes a ser constelaciones nuevas,
brillar en el universo
con aquello que no explota hacia fuera,
con vivos que no conozco
y nuevos poemas.
Eres una experiencia
con colonia de aventura sureña,
un tópico de sentimiento
utópico de cabeza.
Demasiada piel para no ser mordida.
Remodelemos el paradigma
ahora que nuestra fuerza resuelta
juega con permitir las expectativas.
Explotemos a la par
como en esas películas
en que fuego y mar
se funden por azar.

9.06.2017

Veranos y otros cambios

Las estrellas fugaces caen,
pero no chocan,
y que me miras
con ese miedo tras tus corneas;
tú, que me has enseñado a verlas
poco a poco, pero sin demoras,
sin promesas de futuros tras las modas.
Puedo decir que no quiero,
más que contigo pasar horas.
Será incierto el futuro,
habrá alcohol y drogas,
pero nadie se sentirá
como yo ahora.
Y creeme si te digo,
nunca en vano,
eres más que un amigo,
quiero tenerte en todos mis orgasmos.

8.18.2017

Silencio una vez más.
Oigo retumbar mis latidos
en los sonidos de los electrodomésticos
desde este refugio de la realidad
donde el sol hoy se ha negado a salir.
Expulsando humo por los pulmones
hacia los lugares más oscuros del universo
a la vez que se siente la lenta regeneración de la piel,
de donde se caen las cicatrices
y las plantas las lloran.
El movimiento frenético de mis venas
me hace, de nuevo,
querer verlas de cerca,
observar esta vida vacía
y rozar con mi fantasía
obscena las sábanas.
Así que ahora, hagámoslo a mi manera
lento y duro, meciendo las penas.

8.13.2017

Te he pensado,
te he pensado admirando las fantasmagóricas formas
de un árbol en la oscuridad,
te he pensado soñando entre sombras
todo lo que no podría ser realidad.
Te he pensado, imaginado y destrozado
en sueños.
Para despues reconstruirte a mi imagen y semejanza
y poder criticarte, y odiarte,
y hacerlo así todo más fácil.
Pero no funciona
abro los ojos y ahí estás de nuevo
reflejando con tu mirada esa forma
en la que nunca he podido mirar a nadie.
Te he pensado,
me he pensado,
y me he asustado
una milésima de segundo,
lo que tardaron todos mis pelos
en erizarse ante el susurro de tus dedos.

8.09.2017

Evolución

Veinte años desperdiciados en decidir
si echar por la borda
otra veintena más.
Veinte años para aprender a llorar,
porque hay demasiadas cosas rotas
y no suficiente tiempo para maniobrar.
Cogiendo destreza para cerrar
anuncios de pingüinos
proclamando desde su iceberg,
el fin mundial;
mientras todo un universo paralelo
se abre en la pantalla del ordenador,
iluminandome la cara con porno sideral,
como la luna alumbra
con cariño a sus bastardos.
Un universo a 3000 kilómetros por hora
del que empieza a ser dificil saltar,
y aún más buscar el malabarista
que nos ayude a aguantar en equilibrio
sobre este tren en movimiento.
Y así estamos vacíos,
y nos queremos a medias,
y estamos huecos
y nos buscamos el eco.

7.25.2017

Madurez


¿Y si esas ventanas del alma no fueran más que invenciones extrañas?
¿Como puedes asegurar que estas, son tus palabras?
Grita y se retuerce, creyendo saber por fín, que en realidad no sabe nada.
Y es cuando, con los años, te das cuenta
que los daños no hacen más que apartar la manta,
te dejan descubrir el mundo, sin tapujos ni máscaras.
Y llora por ello, ya sin lágrimas,
por haber creído en los cuentos de hadas,
por sentir la esperanza tenue, de tener algún día la paz soñada.
¡Felicidad! ¡Qué cruel invento! ¡Qué triste nada!
Felicidad prometida por muchos y muchos años idealizada.
¿Y si no hay más que esto querido, por qué desperdicias tu mala pata?

7.08.2017

Palabras

¿Qué nos ha pasado?
Ya no siento el consuelo
en tus palabras,
esa necesidad de cariño
en forma de metáfora
esa caricia desnuda
desde la profundidad de mi lógica.
Te leo y recuerdo
tu aroma a sudor y resaca,
a grafito y goma,
a dolor y rabia acomplejada.
Te analizo y descubro
que somos dos extraños apegados,
dos olvidados amantes
una artista y sus versos,
unas frases
que volaron lejos.
Puñales que se hundieron,
como retoricos castigos,
buscando en lugares equivocados
invisibles enemigos.

7.03.2017

Inevitable

Odio tus besos de despedida,
porque son como los saludos,
porque no hay melancolía,
y sé que no me echarás de menos.
Odio tu risa sincera,
tu mirada leyendo entre líneas
las caricias que te daría,
si te quedaras otro día.
Pensé en olvidarte no creas,
lo intenté, créeme, y a la primera
de cambio apareces
cual brote nuevo en primavera.
Yo que sé,
yo que sé si merece la pena,
pensarte sabiendo que no hay un viceversa.
Que esta unilateralidad me está matando por dentro,
y yo me estoy destrozando por fuera.

5.26.2017

El ser y el padecer

Eres la astilla de la arista de la caja de helados
que se me quedó clavada en la armadura
cuando estaba desesperada buscando chocolate.
Ese saludo de vecino cordial
que echa migas a tu ropa tendida.
Esa piedra suicida, que prefiere ahogarse
a ser obligada a volar.
Esa puñetera manía que tiene el mundo de decirme
que no merezco soñar algo que no sea realidad.
Estoy comprando drogas para mis plantas,
porque necesito una conversación
que no me quite el oxígeno,
estoy intentando hacerme amiga de las sirenas
a ver si me llevan con ellas,
allí donde las heridas se curan con sal y sonrisas,
allí donde te quitabas la camisa.

5.02.2017

¿Qué hay en el techo, encima de tu cama?

Me estoy cansando
de evocar con cada acorde
recuerdos de días mejores.

Retazos con aroma
a promesas dichas a miradas
juradas con besos
y selladas en la cama.

Entre estas cuatro paredes
hoy moran imágenes pasadas
que consumen mi aire lentamente,
restregandome la felicidad por la cara.

4.29.2017

Ágora

El poder de las palabras,
la trascendencia de las ideas,
el amor por las verdades
y la adicción a los ideales.
Me fascina la gente fascinante,

4.24.2017

No es más rico el que más tiene

Tengo una forma única de escucharte
para que retumbes y me duela la cabeza.
Tengo un extraño gusto
por los chistes fuertes, y las palabras divertidas.
Tengo contados píxeles perfectos,

1.20.2017

Me gustaría la paz mundial, o la guerra entre nosotros

Me gustaría que mis dedos
fuesen un factor de riesgo
para tu futura salud mental.
Que en el prospecto de tus medicamentos
contra todo sentimiento
apareciese mi cara en tu almohada.